
::: SIRENIA + NIOBETH EN BARCELONA (SALA SALAMANDRA, 17/09/09) :::
Texto: Vic Granell
Videos: Vic Granell
Salamandra 1, algo venida a menos al entrar en su
interior, con unas 200 personas de público a las
21:30h. (si mi memoria no falla, con capacidad para
entre 800 y 900). Primer concierto de la gira de
ambos grupos por Europa. El público recibe con
aplausos a Niobeth, grupo de metal sinfónico
procedente de Albacete, mientras suena su intro sólo
con los miembros masculinos sobre el escenario. Itea
Benedicto aparece en el primer tema, justo en el
momento de ofrecernos toda su potencia vocal y
aportar un tinte clásico al conjunto. A pesar del
hecho de que la sala es de muy reciente
acondicionamiento y hemos escuchado un buen sonido
en otras ocasiones, esta vez no se da el caso. La
frontwoman queda escondida entre los demás
instrumentos, pero pese a su bajo volumen, se
percibe una gran calidad vocal, a la par que algo
monótona, pues el registro de soprano es el único
que utiliza Benedicto en todos los temas de la banda.
Buena presencia de la cantante en el escenario,
haciendo unos tímidos cuernos con las manos pero
entregándose con un enérgico headbanging en las
partes instrumentales. También el vestuario estaba
cuidado... quizá demasiado, diría yo. Itea apareció
con unos shorts de cuero (muy shorts) y una bonita
camisa de terciopelo granate tan acorde al estilo,
pero fue cubriendo el conjunto con vestidos y largas
faldas de volantes e un par o tres de ocasiones,
algunas de ellas tan sólo para interpretar tan sólo
un tema con el nuevo modelito. Una de estas
ocasiones fue en la ejecución de una original
versión de la Flauta Mágica de Mozart que pareció
convencer a las personas asistentes. El grupo
explicó con alegría el reciente lanzamiento de su
primer trabajo en Japón para presentar un tema en
homenaje a las víctimas de los ataques nucleares
sobre Hiroshima y Nagasaki. Nos gustó especialmente
el single de dicho álbum, probablemente el más
agresivo de su setlist.
La calidad técnica de los miembros es muy decente y
la composición tiene claros dejes progresivos en los
breaks, con complicadas frases interpretadas por
varios de los componentes. Un estilo muy comparable
los Nightwish y After Forever de sus respectivas
primeras épocas, interpretado decentemente pero poco
innovador. Decente, pero no perfecta fue la
ejecución, pues hubo momentos de ligera pérdida
entre el batería, Alberto Trigueros, y los demás
miembros, generando situaciones de confusión
auditiva. Muy interesente, y quizá aportando un
genial toque propio al grupo, fue la incorporación
de melodías al violín y a la gaita por parte del
teclista Santi. Nos encanta ver cómo bandas
emergentes como ésta se alejan del modelo de
comodidad imperante, substituyendo la secuenciación
en vivo de instrumentos pregrabados por su más
arriesgada interpretación.
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Y tras unos momentos de espera con bajada de telón
(o pantalla de proyección, en este caso) incluída,
donde tenemos la sorprendente ocasión de NO
encontrar ningún merchandising de Sirenia a la venta
(sí lo había de Niobeth), aparecen los noruegos
interpretando The Path to Decay, el single de su
último CD. Esperábamos con un sabor agridulce una
exposición de dos modelos muy distintos de metal
gótico. Por un lado, un sonido que Morten Veland
contribuyó a definir poco después que los
influyentes Theatre of Tragedy (también de la ciudad
de Stavanger) y compuso en la primera época de
Tristania, llevando a la creación de Sirenia tras
ser expulsado del grupo que cofundó. Voces guturales
masculinas y femeninas (más de estilo cláscio en
Tristania), riffs poderosos de guitarra, melodías de
teclado protagonistas y orquestación simple
recurrentes, así como coros impresionantes cantados
en latín. Éste es el sonido que caracteriza los dos
primeros álbumes de la banda, que abandonaron
aprovechando la entrada de la danesa Monika Pedersen
a su formación, creando temas con estructuras más
propias del pop (tal como hicieran Within Temptation
o Nightwish llegando a las listas de éxitos),
restando papel a las voces masculinas, e
interpretando solos de guitarra con las mismas
melodías pegadizas que la voz principal. Un modelo
que se desarrolla en sus dos últimos discos, el más
reciente, The 13th Floor, con la inclusión de Ailyn
a las voces femeninas, participante en la versión
española el concurso televisivo Factor X y
proveniente de Esplugues de Llobregat, pueblo
colindante con la localidad que visitaba al grupo.
Con este contexto tras de sí, el grupo ocupó el
escenario de Salamandra con la sala más llena (entre
300 y 350 personas) y sólo cuatro miembros: Veland,
Ailyn, el batería Jonathan Pérez (que acompaña a
Morten desde el inicio de la banda) y un nuevo
segundo guitarrista: Michael Krumins. Sin bajista,
Sirenia descargó un potente y sólido sonido, con una
perfecta dirección rítmica de Pérez y una
interpretación excelente. Tan sólo algún dedo se le
escapó a Krumins y -quizá la mayor queja- la voz de
Veland no llegó al nivel de gutural que le precedía
y se notó en un estado bastante gastado. El setlist
en directo desveló aún más las diferencias de estilo
que comentábamos, y pudimos ver a una Ailyn aguantar
el tipo sobre el escenario en temas donde su papel
era realmente mínimo (los de los primeros discos de
la banda) y ofrecernos unos cuernos con sus pequeñas
manos mientras la voz masculina, los coros, teclados
u orquestaciones sonaban por la PA. Eso sí, al
contrario que los teloneros, Sirenia no tiene ningún
reparo en ofrecer una parte notable de los
instrumentos como secuencias pregrabadas.
Probablemente cayeron más temas de su época reciente
como Sundown, Seventh Summer, Lost in Life, Downfall
o My Mind's Eye fueron algunos de los temas de Nine
Destinies and a Downfall y The 13th Floor, que
dieron más papel a su vocalista y que desvelaron
mejor su correcta voz en inglés con claro acento
español. Euphoria, Meridian o Sister Nightfall
fueron algunos de los temas que más celebramos, que
nos enamoraron de Sirenia hace ya años, con la
publicación de At Sixes at Sevens y An Elixir for
Existance. Ailyn podría haber hablado más con el
público pero se limitó (o la limitó su jefe a las
guitarras) a ceder el puesto de frontperson a Veland
entre tema y tema. Bis con Luthium and Lover y
Absent Without Leave y un segundo con The Mind
Maelstrom para terminar. Concierto muy correcto,
aunque con algunas reservas.
Salir a las 00:05 y tardar una hora y media en volver a casa
al haber cerrado el metro cinco minutos antes. Siendo un
concierto celebrado en jueves, quizá podrían haber abierto
puertas a las 20:30 o 21h. y así facilitar la vuelta a los
asistentes.
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