
::: ENTREVISTA A PORCUPINE TREE (Richard Barbieri) - Por Vic Granell :::

GIRA
V.G.: Para empezar, vamos a
preguntarte algunas cosas sobre la gira. ¿Cómo ha estado la
parte norteamericana de la misma?
R.B.: Oh, ha estado muy bien. Hemos agotado las entradas en casi
todos los conciertos, aparte de los dos primeros, y la respuesta
fue increíble. Fue como un paso adelante respecto a las giras
anteriores y fue interesante para nosotros porque tocamos el
nuevo álbum por primera vez, e hizo falta mucha concentración en
ello. Fue muy bien.
V.G.: Como decías, la mayoría de las
actuaciones de esa parte del tour agotaron entradas, y no en
salas pequeñas, fueron teatros y demás. ¿Cómo os sentísteis con
el aumento de público?
R.B.: Sí, sí, entre dos y tres mil personas. Fue como subir un
nivel más. Mucho mejor así que si fuera al revés [risas].
V.G.: [risas]. Esperemos que la
próxima gira sea aún mejor.
R.B.: Bueno, tiene que serlo. Con Porcupine Tree siempre va
incrementando... más ventas, más gente... Y otra vez con este
álbum, parece que la cosa sigue yendo hacia arriba. Así que es
esperanzador para nosotros, considerando la situación de la
industria musical en la actualidad.
V.G.: Felicidades. ¿Qué tal Europa,
hasta ahora?
R.B.: Europa ha ido muy bien. Hemos ido a sitios donde no
habíamos tocado, queríamos visitar nuevos lugares. Hemos tocado
por primera vez en Eslovenia, Hungría... Así que ha ido bien. El
concierto de Madrid ayer estuvo muy bien, con 1400 o 1500
personas. Fue un poco mejor que la vez anterior. Probablemente
España no sea nuestro territorio más fuerte, pero sin duda vale
la pena venir e ir construyendo.
V.G.: En España estáis creciendo,
igual que en otros lugares como dices, pero la crisis financiera
ha impactado más fuerte aquí que en muchos países y estamos
asistiendo a conciertos con muy poca gente. Así que creo que es
importante el cambio; el año pasado agotásteis entradas en Apolo,
una sala más pequeña que donde tocáis hoy. A pesar de no ser
vuestro territorio más fuerte, ¿cúales son vuestras sensaciones
acerca de la conexión con los fans españoles?
R.B.: Bueno, el público anoche fue muy bueno; uno de los mejores,
en realidad. Muy entusiasta, cosa que nos ayuda, cuando estamos
encima del escenario y recibimos esa reacción. A veces tocas en
Alemania o Inglaterra y la gente está ahí quieta y bastante
reservada, así que sin duda es bueno para nosotros recibir ese
tipo de respuesta. Espero que esta noche sea igual.
V.G.: Lo esperamos nosotros también.
Hemos visto que iréis a India y Australia. ¿Era algo común en
giras anteriores de Porcupine Tree?
R.B.: Emm... Hemos estado una vez en Australia, así que volvemos
allí otra vez, e India es algo nuevo. Estamos empezando a
recibir ofertas desde sitios de todo el mundo porque el perfil
de la banda se está fortaleciendo. Así pues, el año que viene
probablemente iremos a Suramérica porque estamos recibiendo
muchas ofertas de ahí. De repente, en India nos preguntaron si
haríamos de cabezas de cartel de ese festival, y bueno...
Porcupine Tree iría a cualquier parte. Sólo es un día, pero
parece que va a ser muy grande, alrededor de 10.000 personas,
así que esperemos que vaya genial. El tema es que viajamos donde
sea; hay bandas que no quieren ir a alguna parte porque no les
vale la pena el tiempo que requiere o hay una cierta cantidad de
dinero. Pero nos hemos pasado 16 o 17 años yendo alrededor del
mundo y construyendo.
V.G.: Tú personalmente estuviste
varios años tocando en Japón. ¿Echas de menos ir de gira allí?
R.B.: No mucho. Son dos cosas totalmente distintas, cuando
estaba en Japón era muy joven. Empezamos a los 16 o 17 años y
cuando el grupo acabó teníamos unos 23, así que tuvimos una
intensa carrera en un período corto de tiempo. Es muy diferente,
en esos días era muy difícil tener el control. Tienes el control
de la música y el resto estaba controlado por la gente y no nos
importaba, porque simplemente nos encantaba tocar. Ahora es muy
distinto, es más satisfactorio porque la banda puede controlar
cada aspecto: adónde vamos, la parte de “negocio”, la promoción...
sabemos acerca de todo lo que está pasando. Está muy bien, y
además eres mucho más mayor ahora y tienes diferentes
sentimientos ahora que cuando tenías 20 años.
V.G.: Sí, pero quiero decir, aunque
los aspectos musicales y de negocio sean distintos, ¿echas de
menos el sitio, e ir allí con Porcupine Tree?
R.B.: Bueno, Porcupine Tree hemos estado en Japón, pero no en
esta gira, aunque probablemente vayamos allí después de ir a
Australia. Normalmente, cuando vas a esa parte del mundo haces
Japón también. Es gracioso, pero Japón es el único sitio donde
Porcupine Tree no ha conseguido crecer. No parece haber ningún
interés en Japón por nosotros, no sé por qué.
V.G.: No es muy común, a los
japoneses les encanta la música técnica.
R.B.: Sí, no sabemos por qué, pero seguiremos intentándolo [risas].
V.G.: [risas] Hablemos un poco sobre
el setlist. Estáis tocando la pieza The Incident entera e
incluso Bonnie the Cat.
R.B.: Sí, alternamos entre Bonnie the Cat y otro tema llamado
Remember Me Lover, así que va cambiando cada noche. Tampoco
podemos dar a la gente demasiado nuevo material. Pero intentamos
variar el set un poco.
V.G.: Pero eso supone una hora o
casi una hora de nuevo material. ¿Cómo crees que está
funcionando en directo?
R.B.: Creo que está funcionando bien, la gente está receptiva
con este álbum; es muy dinámico, a veces cae hasta casi nada,
sólo un instrumento. Pero el público está muy concentrado, cosa
que es genial, especialmente cuando está de pie, porque
normalmente la gente está hablando o distraída pero en este caso
está disfrutándolo. Realmente nos encanta tocar esta primera
parte del set. En la segunda parte podemos relajarnos un poco
más.
V.G.: [risas] Habéis tocado esas
canciones montones de veces.
R.B.: Sí, realmente sí.
V.G.: ¿Creéis que los fans echan en
falta más temas clásicos?
R.B.: Creo que el nuevo álbum es más clásico dentro del sonido
Porcupine Tree. Creo que tiene el “feel” de algunos de los
discos antiguos. Sobre los temas favoritos, también los tocamos.
Tocamos algunas canciones antiguas que siempre tocamos y los
fans se enfadan por ello, porque las han visto muchísimas veces.
No les gusta que toquemos Trains o The Sound of Muzak. Pero hay
un montón de gente nueva viniendo a los conciertos, y quiere oír
esos temas.
V.G.: Los “die-hard” fans quieren
oírlo todo.
R.B.: Exacto, nunca van a estar felices [risas].
THE INCIDENT

V.G.: [risas] Vamos a hablar un poco
del disco. ¿Cuáles son las diferencias principales entre este
disco y los anteriores? Habíamos notado ya su gran dinámica...
R.B.: Sí, creo que es muy variado dinámicamente, pero también,
la forma en que está construido es bastante rara porque tienes
una bonita canción al incio, que va a la estrofa y después al
estribillo, y de repente para y ése es el final del tema.
Entonces va a otra cosa, en vez de volver a otra estrofa y otro
estribillo, ha cambiado a otro tipo de sentimiento. Entonces
continúa un tema de 13 minutos, y después otro que dura tan sólo
dos. No hay reglas ni barreras, simplemente fluye y es bastante
imprevisible, los cambios lo son. Por eso creo que la gente
tiene que escucharlo varias veces para entender lo que está
pasando. Y creo que es sin duda menos metal que los últimos dos
álbumes, un poco más melódico y con un sonido un poco más de
rock clásico.
V.G.: Cierto, pero hay algunos temas
cortos de uno o dos minutos que tienen una fuerte esencia metal.
R.B.: Oh, sí, son muy pesados. Hay un par que lo son, sí.
V.G.: Cuéntanos un poco acerca del
sistema de trabajo en la producción del disco.
R.B.: Bueno, hay dos formas de trabajo en Porcupine Tree, cuando
hacemos un álbum. El primer proceso es que Steven escribe solo,
graba una demo de las canciones y entonces tocamos encima de
ellas, las reestructuramos, etc. Y el otro proceso es que
trabajamos todos juntos como una banda. Vamos al campo, en
Inglaterra, vivimos en el estudio durante un par de semanas, y
cada día trabajamos como una banda, 12, 13, 14, 15 horas al día.
Y eso aporta algo diferente también, porque las composiciones
tienen más de la personalidad de los músicos. Los temas que
Steve escribe son más fuertes, porque es un modelo de cantante-compositor,
pero sónicamente, los temas hechos por la banda son
probablemente más interesantes.
V.G.: ¿Estos procesos son
independientes entre ellos?
R.B.: Sí, lo son. Parte de The Incident vino como fruto de
sesiones como grupo. Esos son los dos métodos de trabajo, y
claramente no es una batalla, pero por supuesto preferimos las
sesiones como banda y él debe de preferir escribir solo. Pero si
todo fuera eso, el álbum serían sólo sus temas y si fuera sólo
nuestra forma de trabajar serían sólo temas de grupo. Pero
alcanzas un cierto nivel de equilibrio, que es bueno para
Porcupine Tree. Es duro, como banda, encontrar ese equilibrio.
Es como una gran familia, con hermanos y hermanas, cada uno
queriendo establecerse, con diferentes carácteres...
M.G.: ¿Cuál es la personalidad más
fuerte en Porcupine Tree?
R.B.: Bueno, depende de lo que entiendas por fuerte. A veces dar
y dejar a alguien que haga algo es fuerte.
M.G.: Me refiero a dar un golpe en
la mesa e imponer algo.
R.B.: Alguien puede venir y decir “ésta es mi idea, quiero
hacerlo así”, y puedes pensar que es fuerte. De acuerdo, lo es;
pero también lo es si oyes a otra persona con una buena idea y
dices “vale, trabaja en eso”. Es difícil, y tenemos nuestro
propio enfoque. Creo que Steven es, lo que se llama a sí mismo
un “control freak”, que básicamente significa que le gusta cómo
hace las cosas y quiere más de él mismo. Como otros músicos,
estamos acostumbrados a trabajar con muchos otros músicos
diferentes, y la base de ser músico es dar, compartir, oír algo
que está haciendo otra persona y trabajar con ello. Así que la
respuesta simple: sí, Steven es más fuerte porque refuerza más
sus opiniones. Podríamos hacer todos lo mismo, pero perderíamos
el equilibrio. Así que es duro, todos queremos aportar nuestras
ideas, y es parte de estar en un grupo. Quiero decir, que si hay
algo que no nos gusta cómo se ha hecho, no se incluye en el
álbum. Al principio de The Incident, la pieza era totalmente
diferente, pero simplemente no nos gustó, y él reescribió otra
cosa. A veces tiene que ver con quién se siente más fuerte
acerca de algo; hay que luchar por algunas cosas. Quiero decir,
en el pasado escribí alguna cosa que realmente me gustaba, y
Steven dijo “no estoy muy seguro de ello” y yo dije “bueno,
déjalo ahí y vive con ello por un corto tiempo”. Un par de días
más tarde le encantó y lo quiso allí. En esos momentos se trata
de intentar que tus ideas tengan un hueco, y con cuatro personas
haciéndolo puede ser muy interesante.
V.G.: Cuéntanos un poco acerca del
siguiente paso después de componer y hacer los arreglos, sobre
la propia grabación.
R.B.: Mucho de lo que hago en las sesiones de la banda en el
estudio es improvisar. Y mucho de ese material funciona bastante
bien; y si siento que funciona, no hay motivo para volver a
hacerlo. En el caso de los teclados es un “lead”, así que no
importa dónde lo grabes [N.d.R.: los teclados se graban casi
siempre “por línea”, no hay necesidad de una sala ni microfonía
especiales]. Obviamente, para las guitarras y las baterías,
donde afecta al sonido, vas a algún otro sitio a grabarlas. Así
que mucho de lo que hago se hizo en el estudio donde estuvimos
juntos, al que volví después solo durante una semana, y trabajé
en las pistas ahí. Gavin hizo sus baterías en un gran estudio en
Londres llamado Air Studios. Muy buenos estudios con salas e
ingenieros geniales. Steven hizo sus guitarras en su estudio en
Estados Unidos, por todo el equipo disponible allí: diferentes
opciones, amplificadores, etc. Así que esta vez fue básicamente
todo en estudios, pero a menudo de forma separada, cosa que
explica por qué el álbum está producido por Porcupine Tree,
porque todos somos responsables de nuestras propias aportaciones.
V.G.: ¿El álbum está autoproducido?
R.B.: Sí.
V.G.: Lo habíamos leído, ¿pero cómo
se lleva a cabo eso? Sabemos que Steven es técnico de sonido,
así que, ¿está presente en todo el proceso?
R.B.: No, somos todos técnicos. Hemos estado trabajando en la
música durante mucho tiempo. Gavin grabó sus propias baterías, a
veces lo hace en casa como en Fear of a Blank Planet. Yo grabo
todos mis telcados, y tomo decisiones sobre la marcha sobre
ecualización, etc. Así que todos somos responsables. Steven
mezcló el álbum.
V.G.: Sois bastante independientes
los unos de los otros, entonces.
R.B.: Bueno, sí, yo he estado trabajando en la música desde que
tenía 17 años, y todos tenemos bastantes conocimientos, pero
Steven lo mezcló, aunque ha sido producido por la banda.
V.G.: ¿Se creó el concepto del disco
antes de la grabación del disco y de todo el proceso?
R.B.: Sí, es algo que dejamos hacer a Steve, como letrista, le
damos la libertad de escribir las letras que quiera: encontrar
el concepto, el tema, la idea que dirige el disco. Por eso es el
líder de la banda, porque determina el concepto y la idea del
proceso. Así que eso se escribió primero, con esta idea del
incidente, siendo esta pequeña palabra que en Inglaterra suele
representar eventos bastante dramáticos. Puede ser cualquier
cosa desde un asesinato, un accidente de coche, una
investigación, etc. Y la idea que había era que detrás de una
palabra tan pequeña puede haber consecuencias devastadoras para
la gente. Así empezó a escribir sobre estos temas, que pueden
ser un culto religioso, un asesinato, un accidente de coche,
cosas que le han pasado a él, cosas de la infancia, etc. Y así
vinieron todos estos incidentes.
V.G.: Muy amplio, sí. ¿Qué pasó para
que el tema principal creciera tanto al final? Hemos leído que
duraba unos 35 minutos, y al final hace más de 55. ¿Tiene que
ver con lo explicaste antes?
R.B.: Sí, tiene que ver con las sesiones como banda. Trabajamos
en cosas y había dos o tres piezas que hicimos en el estudio y
encajaban muy bien en la sección final de The Incident. También
había un tema llamado I Drive the Hearse, que originalmente
debía ser un tema aparte pero Steve sintió que ese era el tema
para acabar The Incident. Nos gustaba el final de la que viene
antes porque acaba de forma muy dramática, pero Steve se sentía
más cómodo con esa como final para el ciclo del concepto. Y así
se convirtió en un tema de 50-55 minutos.
V.G.: ¿Cómo está yendo la venta de
discos?
R.B.: Hasta ahora, mejor que en el último. No sé cómo irá al
final, porque casi todos los grupos están vendiendo menos. Es
como Opeth (N.d.R.: Lucíamos una camiseta de Opeth durante la
entrevista), han vendido menos copias de este álbum pero tienen
más éxito.
V.G.: Sí, como banda de directo.
R.B.: Sí, más gente está yendo a sus conciertos, lo que
significa que hay más gente descargando su música gratis, porque
más gente les está escuchando.
V.G.: ¿Estáis vendiendo mucho durante los conciertos, comparado
con las ventas en tiendas?
R.B.: Nunca vendemos el último álbum en los conciertos.
Podríamos ganar más dinero, pero no estamos interesados en
hacerlo porque preferimos que la gente lo compre en las tiendas,
cosa que ayuda en las posiciones en las listas. Y las posiciones
en las listas han sido mucho mejores en todas partes, en todo el
mundo.
V.G.: Felicidades de nuevo. ¡Todo
son buenas noticias!
R.G.: ¡Sí, lo son!
EQUIPO

V.G.: Hablemos un poco del equipo.
Utilizas un set de teclados bastante grande. ¿Lo cambias entre
gira y gira?
R.B.: Un poco, sí. Siempre intento pensar en la configuración
perfecta, pero nunca puedo conseguirla. Intento hacerla más
pequeña, pero al final resulta que es más grande [risas]. Al fin
y al cabo, se trata de una banda de rock progresivo, así que es
normal... Realmente, el proceso de grabación es lo que determina
lo que llevaré después en directo. Cuando estás grabando, vas
cambiando, tienes tantos aparatos como puedes, cambias de uno a
otro y todo lo que importa es que suene bien para el disco.
Cuando empiezo a pensar en el concierto, empiezo “oh, cogeré
este... Ah, pensaba dejar este, pero es muy importante. Oh,
espera, tengo que tocar este tema, así que tengo que coger este
y ese.”. Y al final, resulta que se ha vuelto todavía más
complicado.
V.G.: [risas] Así, que, ¿comparado
con el de la gira del Fear of a Blank Planet?
R.B.: Ahora llevo más “gadgets”. Solía llevar teclados
analógicos a menudo, pero después es un problema.
V.G.: Sí, no son muy fiables ni
resistentes.
R.B.: No, cuando ves cuánto movemos el material arriba y abajo...
Tengo algunas buenas simulaciones de ellos, como un “hardware
bank” de un Prophet V, y es una réplica natural del banco del
Prophet y todos los controles están en el mismo sitio y
funcionan de la misma manera. Me gusta cambiar los sonidos
mientras estoy tocando, así que...
M.G.: ¿Cuánto se parecen el sonido
digital y el analógico?
R.B.: Son bastante parecidos. Igual que uso muestras de
Mellotron y de órgano en el escenario, y en el contexto del
directo suenan bastante bien. Si estás en el estudio, usas el
aparato real, porque puedes, pero el sonido es muy cercano al
original.
V.G.: Así que los instrumentos
“vintage” que usas en el escenario son muestras.
R.B.: No, son instrumentos virtuales, en software. En el disco
he usado también, es como tecnología moderna con estilo antiguo.
Y es un reto para mí, porque realmente soy programador o
diseñador de sonidos más que teclista, así que es un reto
trabajar con este software digital y hacerlo sonar tan real como
sea posible.
V.G.: No es muy común llevar un
Virus [N.d.R.: el Access Virus es un sintetizador muy popular en
la música electrónica] en un contexto de banda de rock. ¿Qué
sacas de él?
R.B.: Bueno, la primera vez que lo probé me encantó. La gente
cree que determinados modelos o aparatos sirven para un
determinado estilo de música, pero no es el caso. Lo único que
afecta al sonido es la persona. Está ahí, podrías dar el mismo
material a dos personas y lo harían sonar completamente
diferente. Así que no es que un sintetizador sirva sólo para un
tipo de música; todos son bastante parecidos, con diferencias
sutiles, y tendríamos que ser capaces de hacer cualquier cosa
con ellos. Uso Reason como software y la gente me dice “oh, pero
eso es para música techno”. Pero eso es porque no miran más
adentro, qué pueden hacer con él.
OTROS
V.G.: Un par de preguntas para
finalizar. ¿Escuchas a nuevos grupos?
R.B.: No escucho mucha música nueva cuando estamos de gira,
intento más bien leer y dormir [risas]. Más bien intento cavar
en el tiempo y mirar atrás, mucho material antiguo. He estado
escuchando el último disco de David Sylvian, muy interesante y
avant-garde. No es como un álbum, es algo diferente, no sé por
qué.
M.G.: ¿Has escuchado una banda
española de los 70 llamada Triana? Está entre el flamenco y el
prog rock, al final de la dictadura franquista.
R.B.: ¡Oh! No, no la he escuchado, pero suena interesante.
Seguramente Steve les conozca, tiene un conocimiento enorme, y
está ecuchando música todo el tiempo. Hay un montón de bandas
que todavía están sacando muy buen material, como Radiohead,
Sigur Rós, que me gustan mucho... El nuevo álbum de Katatonia
está muy bien.
V.G., M.G.: Sí, es genial, los dos
últimos lo son. Para acabar, ¿podrías hablarnos un poco sobre
proyectos paralelos?
R.B.: Bueno, después de que acabemos este ciclo de álbum,
estaremos muy hartos de los demás miembros del grupo, no
querremos vernos en mucho tiempo.
V.G.: [risas]
R.B.: Por ello es porque Porcupine Tree ha perdurado todo este
tiempo, por las pausas. Cuando piensas en esas bandas de los 70,
no duraban mucho; hacían muchos discos pero no podían durar
mucho. ¿Puedes imaginar hacer un álbum, una larga gira, y
después volver al estudio a trabajar? Es demasiado. Así que
haremos una larga pausa... Steven hará un nuevo disco en
solitario. Yo tengo la opción de hacer un nuevo disco en
solitario, pero prefiero trabajar con otra gente, estoy más
interesado en el contexto de trabajo con otra gente, me aburre
mucho hacer un álbum en solitario. Quizá haga algo con Steve
Hogarth, somos muy buenos amigos y hemos estado mucho tiempo
escribiendo cosas juntos, así que quizá haga un disco con él.
Todos los demás tienen un montón de cosas que hacer y bueno,
seguro que tendremos una lagra pausa antes de empezar de nuevo.
V.G.: Bueno, Richard, gracias por
todo. Esperamos con ganas el concierto de esta noche.
R.B.: Gracias a vosotros. ¡Nosotros también!
Fotos: Manuel Guerrero
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