

01.
Intro (1:31)
02. Ripples (6:32)
03. Do I Dare (5:31)
04. Remorse (6:21)
05. Between Black & White (8:12)
06. Catatonic Coma (5:44)
07. Torn Apart (4:58)
08. Traces Incide (7:51)
09. Reflections (2:03)
10. The Purpose (5:58)
SELLO
InsideOut
WEB
www.asperaofficial.com
FORMACIÓN
Atle Pettersen – Voz
Robin Ognedal – Guitarras
Rein T. Blomquist – Bajo
Joachim Strøm Ekelund – Bateria
Nickolas Main Henriksen – Teclados
::: ASPERA - RIPPLES (por Mariano Bacigaluppi)
Sinceramente lo primero que sentí
al recibir este disco fue una inmensa alegría y
todos vosotros os preguntaréis porqué. A esta banda
noruega la conocí hace muy pocos meses por ser los
teloneros de Tarja en su gira por la península. Me
dieron una buenísima impresión, me sorprendieron
muchísimo y podéis comprobarlo en la review que hice
de aquel concierto. En aquella oportunidad pude
intercambiar unas palabras con su cantante Attle
Pertersen y ya me había comentado que tenían su
disco grabado y que estaban en la búsqueda de que
una discográfica los fichara. Y, por suerte, se hizo
justicia y tienen su disco en la calle.
Sorprenden y mucho con su calidad, originalidad y un
sonido netamente fresco, más aún sabiendo que sus
integrantes rondan los diecinueve/veinte años.
Músicos que parecieran tener muchos años de
experiencia pese a su juventud y un vocalista
sencillamente maravilloso.
¿A qué suenan? Me imagino que será lo que se os
estará pasando por la cabeza en estos momentos.
Tienen un amplio abanico sonoro, extremadamente
técnicos pero sin perder nunca la melodía. Se les
podría enrolar dentro del Heavy Metal Progresivo
influenciados netamente por Pain Of Salvation,
Pagan’s Mind, Symphony X, Circus Maximus, Dream
Theater, Evergrey y a hasta sus compatriotas
Conception.
El disco se abre con una “Intro” instrumental que
apenas sobrepasa el minuto de duración e
inmediatamente abren fuego con la canción homónima
“Ripples”. Una verdadera oleada progresiva y
poderosa, que cuenta con un excelente estribillo.
Aquí en su primera canción se podrá comprobar la
calidad y la versatilidad del cantante de la banda,
Attle Pertersen. Realmente es muy grande su trabajo
a lo largo de todo el álbum.
La verdad es que todos los integrantes de este
quinteto son sobresalientes. Desde los sincopados
ritmos de batería de Joachim Strøm Ekelund, pasando
por la genialidad y virtuosismo del teclista
Nickolas Main Henriksen, el perfecto y contundente
apoyo desde las cuerdas del bajo de Rein T.
Blomquist y lo de las seis cuerdas de Robin Ognedal
es para analizarlo y con lupa. Se luce con cada nota
que da, escuchad el solo y los riffs de la canción
con que abren su disco, magia pura.
“Do I Dare” sería la siguiente canción. Comienzo muy
Symphony X con un duelo batería-guitarra, hasta que
entra de forma admirable su vocalista. Atentos al
ritmo del bajo, yendo en contra en casi toda la
canción. ¿Ya dije que son impresionantes?. Bueno… lo
reitero. También estar atentos con el solo que se
marca el teclista durante esta canción y ya ni que
hablar del solo de guitarra. Estribillo ultra
melódico, pegadizo y que servirá de despedida a la
canción.
Sinceramente, no me canso de alabarles y de
reafirmar lo feliz que me hace saber que por fin han
podido editar su primer disco.
Si de por sí ya es una banda progresiva, la
siguiente canción “Remorse” es el súmmum de la
progresividad, pero sin perder un ápice de la
melodía ni de esos fraseos vocales pegadizos. El
estribillo sencillamente es genial y aquí también
encontraremos una nueva muestra técnica de Robin
Ognedal, que ya no es sólo tocar escalas rebuscadas
o continuos cambios de tiempo, ahora se dedica a
tocar con sentimiento, o con feeling como suele
decirse en el ambiente. Final con pomposos y épicos
coros y un esquizofrenético manantial musical.
“Between Black & White” que será lo próximo que nos
presentarán los chicos noruegos, es de las canciones
más variadas que encontraremos en el disco. El
primer actor principal en salir es escena serán los
teclados de Nickolas Main Henriksen, que nos
recordará levemente a Mike Oldfield y su famosísimo
Tubular Bells. Luego ya, con la banda al completo,
encontraremos de todo, desde hammonds setenteros,
hasta furiosos doble bombos, pasando por tranquilos
y melancólicos pianos y emocionantes y vibrantes
guitarras. Es una magnífica canción que ronda los
ocho minutos.
El siguiente tema en aparecer en el horizonte,
bautizado como “Catatonic Coma” es una canción
bastante peculiar. Con un comienzo muy oscuro que
con el correr de los segundos se va percibiendo la
luz, esa sonora luz que como desde el comienzo del
disco se traduce en unas guitarras exquisitamente
perfeccionistas y líneas vocales atrayentes. Prestad
atención, pero muchísima atención, al slapping que
hace Rein T. Blomquist en su bajo…. Soberbio.
“Torn Apart” es la primera balada que encontraremos
en el disco. Pero cuidado, nada de sonidos
empalagosos o ñoños, todo lo contrario. Un delicioso
piano nos abrirá la puerta de la canción y
prácticamente nos acompañará en todo su desarrollo.
En el ecuador del tema, el condimento progresivo
aparecerá y vendrá de la mano de una nueva
demostración guitarrística llena de sentimiento.
Ya perfilando la recta final del disco aparecerá
“Traces Inside”. Una canción que tranquilamente
podría haber sido firmada por sus paisanos
Conception. Tiene todos los aderezos de la ex-banda
de Roy Khan, riffs contundentes, categóricos coros y
unas serpenteantes líneas vocales que se convierten
en un verdadero placer para nuestros oídos. El duelo
guitarra/teclado que aparece en el medio y en el
final de la canción es definitivamente impactante.
El momento de la segunda balada del disco ha llegado.
“Reflections” es sencillamente magistral. Ciento
veintitrés acústicos segundos de la mano del piano,
una pequeña percusión de fondo y la cálida voz de
Atle Pettersen. Una guitarra acústica será la
encargada de decir adiós.
Aunque suene a tópico, lo que recién escuchamos
sería la calma que antecede a la tormenta. Es verdad,
porque “The Purpose” es una tempestad musical con el
único propósito de volar nuestro cerebro. Y lo
consigue…. y tanto que lo consigue. En sus seis
adrenalíticos minutos vamos a encontrar
absolutamente de todo. Es un genial resumen de todo
lo que pudimos disfrutar y apreciar en el disco, una
genial despedida sin dudas.
Y al final del disco hemos llegado. Un grandísimo
larga duración, con calidad a raudales y que, como
ya he dicho, una discográfica ha apostado por ellos
y por suerte ha visto la luz. Si os gusta el
Progresivo o alguna de las bandas que nombré al
empezar la crítica ya lo sabéis, darle una
oportunidad a este nuevo grupo que puede ser la
sorpresa de este año que recién acaba de nacer.
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