Todavía, después de
cuatro discos, me resulta una incógnita el hecho de que una música
como la producida por Cedrix Bixler y Omar Rodríguez pueda tener el
reconocimiento que tiene, tanto por la prensa especializada como
por el resto de medios pop-ulares como la Mtv…y no quiero decir que
las canciones o los discos de The Mars Volta sean malos, al
contrario, son tan complejos, abstractos y fusionados que es raro
que puedan contentar a la gran masa de público que los sigue…por el
mejor lado de la moneda es un gran logro, ya que nombres como King
Crimson, Rush o Frank Zappa ya no resultan tan extraños a la
generación veinteañera que admiran cada paso del matrimonio Bixler –
Rodríguez, y he ahí el gran beneficio de que los grupos se vuelvan
“comerciales” (me siento como que he revelado un misterio universal
xDDD).
Si haz seguido la
carrera de Mars Volta desde su genial debut (De-loused in the
Comatorium) sabrás que las etiquetas se quedan cortas, porque lo
suyo ni es rock, ni es progresivo, ni es metal, ni es funk, ni es
jazz y a la vez lo es todo, pero en una gran mezcla entrelazada con
sonidos extraños y sintetizadores por doquier. Sin embargo, su disco
del 2006 (Amputechture) supuso una regresión en el proceso creativo
de la banda, con canciones sin sazón que se prolongaban mas de lo
debido y que terminaban en un punto en el que todos deciamos “¿Qué
ha pasado?”, eso unido a las letras mas flojas del catálogo Bixler –
Rodríguez (es que después de dos discos conceptuales grabar uno que
sea simplemente un recopilatorio pues….) hacían que aunque fuese una
obra de arte técnica y experimental, no llegue de la manera que lo
hicieron “De-Loused…” y “Frances The Mute”.
En mi opinión
inclusive los ocho integrantes de Mars Volta se dieron cuenta de lo
ocurrido y por eso vuelven en “The Bedlam in Goliath” a las raíces
sonoras que dieron al mundo pop-ular un giro mas “Dalí-esco”,
inclusive volviendo a los discos conceptuales… esta vez la historia
ocurre en Jerusalén, donde los integrantes de la banda encuentran
una tabla de ouija (llamada “soothsayer”) con la que contactan con
tres espíritus: el de un hombre, el de un mujer y el de la madre de
la mujer. Se supone que es una especie de amuleto para encarrilar a
Bixler y a Rodríguez por la buena suerte en cuanto a inspiración y
aceptación se refiere. Por último y como innovación han incluido al
batería Thomas Pridgen dentro del navío, un hecho que podría pasar
imperceptible si no fuese porque su participación es fundamental,
pero de eso hablaremos luego. Una vez abierta la madriguera podemos
ver cuan profundo es el agujero…
“Aberinkula”
(llamada así por una especie de instrumento de percusión africano)
suena a baterías esporádicas a través de líneas de bajo
descendientes que se desdoblan al sonido de la voz de “hiena” de
Bixler (ya una marca registrada) mientras que el saxofón pone los
pies en la tierra de venas latinoamericanas (en resumen, una
gozada)…”Goliath” es un cúmulo de tensiones, entre baterías rápidas,
teclados, voces infrahumanas y riffs borrosos que no se aclaran
hasta los cuatro minutos de marcha (momento en el que deciden seguir
un mismo ritmo), pero bueno, es a lo que nos tienen acostumbrados y
es en verdad lo que los hace únicos (esa sensación de una jam
constante)….”Wax Simulacra” es el single elegido esta vez, y una de
las canciones mas cortas de la carrera de Mars Volta (dos minutos y
medio….compara eso con el promedio de 10 min/canción de Amputechture
xD) que aunque suene a corto tiene el tiempo suficiente para que
Thomas, el nuevo fichaje, se luzca por todos los rincones, y que
Ikey Owens (teclados) y Juan Alderete (bajo) demuestren que no son
simples marionetas (el flamenco conoce la psicodelia)….”Tourniquet
Man” es la representación popera del álbum (con una infinidad de
efectos de sonido), y junto con “Cavalettas” también de las mas
largas, en una sincronía de inicio/final/inicio/final (si quisieron
hacernos entrar en trance con “Cavalettas” creo que en parte lo
consiguieron, jeje)…”Agadez” y “Askepios” se quedan a cargo de Ikey,
quien con sus zumbantes teclados transforma la psicodelia en algo
las diluido (si dicha cosa es posible) pero lo mas rayante es el
efecto que agregaron a “Askepios” (el sonido del acople que causa un
móbil sobre unos parlantes normales, que friki)…para mas INRI, posee
uno de los solos de guitarra (que haz hecho, Omar?) mas extraños que
he oído en un disco de Mars Volta….”Ouroborous” y su percusión hacen
homenaje a los sonidos españoles en uno de los momentos en te hacen
pensar, por fin, que han superado lo hecho en sus dos primeros
álbumes (algo a lo “Drunkship of Lanterns” para los mas avanzados)…
también hay tiempo para rockeras y heavies como “Metatron” o simples
ruidos enlatados como “Ilyena”. Completan el trabajo con
“Soothsayer” (influencias orientales y personales de Omar Rodríguez
tras las seis cuerdas) y “Conjugal Burns” (una de las melódicas que
mejor entra de las once).
Antes de la edición
de este disco pensaba que llegaron a un punto en el que o lo dejaban
definitivamente (como ocurrió con At The Drive In) o repetían
fórmula para mantenerse vivos, y es que pasaba algo muy raro con las
canciones, ya que éstas o culminaban en 3 o 4 minutos de sonidos sin
sentido o simplemente parecían incompletas…The Bedlam in Goliath nos
presenta el matrimonio melódico de estas dos formas de construir
canciones, en un universo en el que hasta el sonido de un error de
Windows puede ser utilizado como sampler.¿Lo bueno? Que han vuelto a
ser genialmente raros sin llegar a aburrir….¿Lo malo? Que son raros,
raros, raros….De todas maneras, Cedrix Bixler y Omar Rodríguez
juntos son una cantera inagotable de talento, y esten al frente del
grupo que esten estoy seguro de que serán extravagantes y seguiran
hechos para resistir…a veces solo hay que encontrar aquello que hace
relucir lo mejor de uno…ellos lo han conseguido.